viernes, 24 de agosto de 2007

Vigo (España)

Estaba dudando acerca de qué ciudad escoger para la primera entrada del blog y se me ocurrió que qué mejor idea que comenzar por la mía, está claro que no hay ninguna otra que me conozca mejor ni de la que pueda dar consejos más útiles aunque tiene el inconveniente de que uno no suele disponer de muchas fotos sacadas en su propia ciudad. En realidad ya escribí una guía turística sobre Vigo en tono de humor (aunque tal vez sea más seria de lo que parece), que es lo mejor para abordar una ciudad más bien caótica que reconozco que no tiene mucho encanto para el turista. Vigo es una excepción a todas las ciudades gallegas por no ser capital de provincia ni tener apenas actividad administrativa pese a ser la localidad gallega más grande y poblada (sí, más que A Coruña y no digamos que Santiago o Pontevedra), por ser urbana, industrial y de izquierdas en una comunidad rural y conservadora como Galicia y por ser castellanoparlante, el gallego está muy presente en paneles, señales y todo tipo de información administrativa pero no tanto en la calle, donde es probable que se escuche más el portugués, ya que el país vecino está sólo a 30 kilómetros.

Los turistas que se dejan caer por aquí suelen preguntar (aparte de por El Corte Inglés, como en todos los sitios) por los restaurantes de marisco, buenos pero sin duda caros, que se encuentran alrededor de la zona antigua o Casco Vello, la cual es contigua al puerto y está también llena de tiendas de souvenirs que hacen su agosto con los visitantes ocasionales de los transatlánticos, que suelen hacer escala en Vigo por unas horas de fiebre consumista para sus viajeros.

Si desea aproximarse más a la vida de los vigueses, éstos nunca van a cenar a los restaurantes de marisco sino por la zona de la calle Rosalía de Castro, muy próxima al centro y también al puerto, por donde han surgido como setas los locales de tapas durante los últimos años. Lamentablemente es también caro, aunque mucho menos que los locales para turistas. La zona tradicional de vinos, situada en el Casco Vello, perdió su clientela durante los años 90 y nunca ha conseguido sobreponerse, así que no espere encontrar muchos locales de toda la vida, a diferencia de Coruña o Santiago. Alrededor de Rosalía de Castro están también las zonas de marcha noctura, apartado en el que Vigo sí triunfa holgadamente en comparación con cualquier otro punto de Galicia. A continuación del puerto se encuentra la calle Areal, con los locales más ¨in"; el que prefiera escapar del pijerío puede subir hasta los alrededores de la también cercana plaza de Portugal en búsqueda de locales más alternativos.

En cuanto a sitios que ver, paseando por la zona antigua se puede uno acercar hasta el origen de Vigo, el barrio del Berbés (imagen), antiguas casas de pescadores que por desgracia se encuentran sin restaurar y han sido rodeadas por una más bien horrenda plaza de cemento y un pesado tráfico. También a corta distancia de la zona vieja, aunque en vertical, porque Vigo es célebre por sus mil y una cuestas, se encuentra el monte del Castro; al deportista que se anime a subirlo entero le esperan muy bonitas vistas de toda la ría (para los más vagos también se puede subir en coche hasta la cima). Para buenas vistas (imagen) se puede ir también al monte de la Guía, que tiene el inconveniente de quedar bastante más apartado, a unos 45 minutos a pie del centro y tras atravesar el la verdad no muy fotogénico barrio de Teis. Para ir a la playa, hace falta coger coche o autobús porque no existe ningún arenal en el centro de Vigo; no obstante Samil (imagen), pese a encontrarse a varios kilómetros del centro de la ciudad, es una playa totalmente urbana dotada de un polémico pero agradable paseo. En verano se puede uno coger el barco y hacer una bonita excursión hasta las islas Cíes, un parque natural y una reserva ecológica protegida en la que sólo se puede pernoctar en camping. Los amantes de las playas pueden también coger el coche y disfrutar de las varias que hay en Cangas y alrededores, aunque les recomiendo paciencia con el atasco a la hora de volver a casa.

Y poco más que destacar, los visitantes suelen utilizar Vigo sobre todo como centro de operaciones para visitar los pueblos de alrededor. Cangas, el que se ve justo enfrente del puerto (imagen), no está nada mal aunque tal vez los sitios más bonitos sean, yendo hacia el sur, Baiona (a unos 20 km) y Tui (unos 30 km) y, en dirección norte, la capital Pontevedra (25 km por autopista), Combarro y siguiendo más hacia arriba Sanxenxo y la famosa isla de A Toxa, que distarán ya sus buenos 50 km de la ciudad.

El transporte público interurbano en Galicia es más bien lamentable; desde Vigo la comunicación es buena sólo con Pontevedra, hacia donde sale una excelente red de trenes y autobuses que se pueden tomar desde estaciones y paradas muy céntricas. Para ir a los pueblos, en cambio, hay pocos autobuses y trenes menos aún, por lo que es muy conveniente disponer de coche y coger las autopistas, ya que las carreteras generales tienden a ser estrechas y muy cargadas de tráfico (la autovía Vigo - Tui es la única vía no de pago potable que, aunque tiene algún que otro tramo de cuidado, le puede librar de pagar el peaje de la nueva autopista). Si se anima a seguir bajando y meterse en Portugal, le esperan pueblos fortificados muy bonitos como Valença do Minho o Vilanova de Cerveira, pero creo que estos alrededores merecen su post aparte.

Más información: http://www.turismodevigo.org/index_es.php