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sábado, 6 de septiembre de 2008

Más sobre reservas, y trenes suecos

A finales de agosto decidí improvisar un viaje a Suecia para conocer por fin Estocolmo. Cualquiera se puede imaginar que buscar un hotel para finales de agosto con unos pocos días de antelación parece una prueba del Que apostamos o un programa de ese tipo. En las webs que utilizo normalmente, como Venere o Booking, ya sólo quedaban hoteles de lujo, lo que vuelve a demostrar que la ley de la oferta y la demanda es mentira, casi nadie demanda hoteles de ese tipo; si existen es para aprovecharse de incautos que dejan la reserva para última hora, que es para lo único que sirve también la primera clase en los trenes. Pero el caso es que en varias webs de hoteles (naturalmente, existen muchísimas que trabajan todas con la misma base de datos) uno se encuentra con que no le ofrecen confirmación inmediata, sino que tardan en teoría menos de 48 horas en decirte si tienes la habitación o no.

Por mi experiencia en este caso, me atrevo a decir que cuando un hotel no confirma inmediatamente es porque no tiene habitaciones libres. Lo que creo que hacen estas webs es busca y captura de cancelaciones de reservas; si alguien cancela, tienes tu habitación. De lo contrario, al cabo de 48 horas recibirás un mensaje diciéndote que no han podido confirmar tu reserva y ofreciéndote un hotel muchísimo más caro y alejado por si te interesa. Es decir, te han hecho perder el tiempo. Si estás reservando con mucha antelación, puedes probar, pero si tienes poco tiempo, lo mejor es otra web. Puede ser que estas páginas tengan mejores ofertas; lo que se puede hacer en este caso es buscar el mismo hotel en otra web que sí ofrezca confirmación inmediata (y donde a lo mejor la misma habitación cuesta más dinero), y en el improbable caso de que el hotel sí tenga habitaciones disponibles reservarlo en la web más barata que no confirma en el momento.

El caso es que me costó Dios y ayuda (y bastante dinero) encontrar hotel. Tal vez hable más detenidamente de Estocolmo en otra entrada, ahora aprovecho sólo para comentar un aviso respecto al transporte del aeropuerto de Arlanda hasta el centro. Existe un tren rápido y extraordinariamente caro que es el Arlanda Express. En el centro de información del aeropuerto sólo van a hablar de esa posibilidad o de un autobús que cuesta la mitad de precio pero que tarda una hora en llegar. No sé si a propósito o no, nadie me dijo que el tren que va de Estocolmo a Uppsala para en Arlanda, tarda apenas más que el Arlanda Express, y es mucho más barato incluso que el autobús.

Un último apunte sobre los trenes suecos; han sido privatizados hace unos años y a raíz de la proliferación de compañías ahora funcionan como los aviones. El concepto de tantos kilómetros tanto precio ya no se aplica; como en el avión, el que viaja a tu lado en el tren puede haber pagado el doble que tú, o tal vez tres veces menos, el viaje en fin de semana es mucho más caro que por semana, etc. Así que no se puede dar por hecho que la vuelta va a costar lo mismo que la ida, etc. Bienvenidos a las maravillas del libre mercado.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Göteborg (Suecia)

Me encanta Escandinavia y reconozco que no hay un gran mérito en ello: son países de un altísimo nivel de vida sin problemas de paro, pobreza ni inseguridad ciudadana en los que se puede pasear a cualquier hora por cualquier calle o parque de cualquier ciudad sin el menor temor, en los que nadie parece tener problemas, el tráfico es poco denso porque la mayoría de la gente usa la bicicleta o el excelente transporte público y en el medio de una gran ciudad con todos los servicios imaginables uno se encuentra siempre a poca distancia del mar o del bosque; y no me refiero a un parquecillo o zona verde sino a monte puro y duro.

Gotemburgo, la segunda ciudad de Suecia, no es ninguna excepción a esta norma. Sí tiene un aire portuario e industrial si uno se pasea alrededor de la zona de Lilla Bommen, pero eso a un vigués le hace sentirse como en casa. Como es habitual en estas zonas vikingas, un buen número de canales rodean las calles del centro, ocupadas por edificios de arquitectura tan armoniosa como austera y sencilla. El centro de la ciudad es la plaza del rey Gustavo Adolfo, donde se encuentran el ayuntamiento y la bolsa (Göteborg es el principal centro económico del país). Las calles circundantes concentran el mayor número de tiendas y locales de ocio; sin embargo la zona antigua de la ciudad, sólo relativamente antigua porque Göteborg no era prácticamente nada hasta la edad moderna, es el barrio de Haga con las típicas casas de ladrillo que inundan todo el norte de Europa. Haga se encuentra al pie de Skansen Kronen, una fortaleza alrededor de la cual se originó la ciudad. El ascenso es un poco cansado pero si hace buen tiempo vale la pena, puesto que permite disfrutar de una excelente vista sobre toda la urbe.

Perderse por el enorme parque de Slottskog, que incluye zoológico, es un placer que el turista no se debería de ahorrar. Otra posibilidad todavía más atractiva es coger un tranvía y dirigirse al muelle donde se embarca hacia las islas del archipiélago (que se dice prácticamente igual en sueco), donde viven unos cuantos pescadores y muchos urbanitas de Göteborg disfrutan de una segunda residencia.

Pese a que el tópico sea cierto en las ciudades más pequeñas, las ciudades grandes escandinavas tienen una vida nocturna tal vez menos ruidosa pero para nada menos animada que las españolas. Quien se aburra en Göteborg será porque quiere. Eso sí, las copas no están al alcance de todos los bolsillos, y lo mismo puede decirse de los restaurantes en el caso de que uno quiera ir más lejos de la comida rápida. Los paraísos suelen ser caros.